Un paraíso hecho de libros
Cada junio, los lectores de este lado del mundo volvemos a Jorge Luis Borges. Murió un 14 de junio de 1986, pero dejó una idea que nos sigue dando vueltas: "Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca".
Lo lindo de esa frase es que no habla de una biblioteca cualquiera. Borges no soñaba con estantes prolijos e intocables, sino con libros que se leen, se discuten, se prestan y vuelven distintos.
El libro que cambia de manos
Hay algo muy borgeano en eso de prestar un libro. Un ejemplar que pasó por varias casas ya no es del todo el mismo:
- Tiene una esquina doblada que no doblaste vos.
- Aparece un subrayado en una frase que ni habías visto.
- A veces cae una notita, un boleto viejo, una flor seca.
Cada lectura le suma una capa. El libro se vuelve, de a poco, un objeto compartido, casi una pequeña historia colectiva.
De la Biblioteca de Babel a tu barrio
Borges imaginó en La Biblioteca de Babel un universo infinito de libros. Nosotros lo pensamos más chiquito y más cálido: la biblioteca repartida en las casas de tu barrio.
En Lektu esa biblioteca no está en un solo edificio: está en los estantes de tus vecinos y vecinas. El libro que buscás capaz lo tiene alguien a diez cuadras, esperando que aparezca quien quiera leerlo.
Para celebrar a Borges esta semana
- Prestá ese libro que ya leíste y querés que alguien más disfrute.
- Buscá un Borges en la comunidad: Ficciones, El Aleph o esos Cuentos completos que siempre conviene tener cerca.
- Dejá una marca amable: una notita entre las páginas para quien lo lea después.
Un libro que no se presta es un libro que duerme. En Lektu preferimos los libros despiertos.
¿Listo para que tus libros empiecen a viajar? Sumá tu biblioteca a la comunidad y prestá el primero.